Nuestra Madre de las Angustias ya ha sido vestida para los próximos meses, y para la ocasión estrena el nuevo manto confeccionado por las costureras de la hermandad a partir de un antiguo tejido bordado en sedas de colores.
El manto está realizado en raso de seda, de suave apariencia plateada que, según la iluminación, oscila entre matices de gris, verde y celeste pálido. En sus vistas ofrece un profuso bordado, ejecutado con hilos de seda de intenso y variado cromatismo, que configura una composición vegetal ascendente, símbolo de la esperanza en la Resurrección.
Entre la diversidad de flores representadas destacan, por su rica simbología, las rosas, alusivas a la realeza y pureza de María; el pensamiento, evocación de la Santísima Trinidad; los jazmines, que hablan de bondad y humildad; los claveles, memoria del amor maternal expresado en las lágrimas de sus Angustias; las amapolas, que preconizan la Pasión de Cristo; y las margaritas, que refuerzan el mensaje de pureza y amor incondicional con el que fue concebida la Santísima Virgen.
El conjunto se remata con un galón de hilo de oro, compuesto por una banda corrida con hojillas en paralelo y flecos de canutillo de distinto grosor dispuesto en alternancia, que realzan su riqueza, vistosidad y solemnidad.
Los bordados han sido donados por un familiar de nuestra difunta H. Dña. Milagros Gómez Pelayo, en su memoria. A su vez, el nuevo tejido para completar el manto ha sido donado por un hermano de nuestra Hermandad.
También estrena un nuevo rosario de filigrana de plata de ley y piedras de cristal de roca celeste, donado por N.H. Mª José Díaz Cabrera en memoria de su madre N.H. Santos Cabrera Crespo.
Agradecemos de nuevo estas muestras de devoción y amor hacia nuestra Madre de las Angustias, que vienen a engrandecer aún más nuestro patrimonio, en una apuesta constante por la excelencia.
