Durante la visita al cementerio de nuestra Madre de las Angustias se procedió a la bendición de un azulejo conmemorativo de este momento tan especial e inolvidable para nuestra Hermandad.

El azulejo se presenta como un retablo devocional ejecutado en la técnica del sobrebaño y con la gama de azul cobalto tan tradicional en la cerámica andaluza y española.
La pieza está estructurada en torno a una composición vertical, donde la figura central de la Virgen ocupa el protagonismo absoluto, enmarcada por una exuberante ornamentación barroca.
La bella imagen de la Virgen de las Angustias aparece modelada con suaves líneas azules acercando sus manos al pecho en señal de acogimiento a sus hijos y portando en su mano derecha el pañuelo de Rodríguez Ojeda. El rosario cae entre sus dedos en símbolo de oración constante y camino a Cristo. Luce la Virgen el manto de las estrellas estrenado para la ocasión y en su pecho el escudo de la Hermandad que parece cobijar en su mano.
El puñal señala a María como refugio en las angustias, capaz de comprender el sufrimiento humano. Enmarca a la Virgen una ornamentación estética de roleos vegetales, curvas vivas, atrevidas y flores.
A ambos lados ,dos pavos reales símbolo de eternidad, inmortalidad del alma y resurrección en la tradición cristiana, se encaraman a la arquitectura del marco aportando equilibrio visual y un contrapunto exótico al conjunto. Al situarse escoltando a la Virgen, subrayan que María es Puerta del Cielo.
Las jarras situadas a ambos lados, actúan como constantes ofrendas votivas, éstas basadas en las jarras que posee la hermandad , rebosan de flores de azucenas simbolizando la Pureza, Majestad y Nobleza de la Virgen María.
En la parte superior destaca la Cruz roja de Santiago siendo este el único toque de color en la obra. Un punto focal que rompe la monocromía azul y nos recuerda la filiación devocional del conjunto. Por último la cartela inferior, también profusamente decorada, alberga el texto conmemorativo que dota al azulejo de un contexto histórico.
En su conjunto el azulejo transmite una profunda sensación de devoción donde cada elemento reafirma que la Virgen acompaña a los fieles en el sufrimiento, lo transforma y lo conduce hacia la Resurrección. Es una fe popular que permanece a través de los siglos.
Está magnífica obra ha sido realizada por N.H. Jesús García Rodríguez y donado por un hermano en memoria de N.H. Melchor Perea García, capataz de la hermandad.