“Ahora y en la hora de nuestra muerte.” A lo largo de los siglos, generación tras generación de aznalcaceños ha pronunciado estas palabras del Ave María ante Nuestra Señora de las Angustias, confiando a Ella las misas por sus almas desde los albores del siglo XVI.
Desde aquella anotación en los libros parroquiales de 1535 hasta la más reciente lápida del Cementerio de San Felipe —donde la Virgen, tocada con una sencilla mantilla, derrama su llanto mientras intercede por nuestro Buen Fin—, el pueblo ha mantenido vivo un fervor tan profundo que ha traspasado la vida misma y se ha hecho eterno, perpetuándose más allá de la muerte.
“María Santísima de las Angustias, Puerta del Cielo para Aznalcázar por los siglos de los siglos” es el lema que inspira este cartel. Mediante un collage de evocaciones, se desgrana el relato mariano de un amor inquebrantable: el que los angustiaos de todas las épocas han expresado en sus cultos, en sus ideas, en sus tradiciones y en las más sublimes manifestaciones artísticas dirigidas a su Reina, Madre y Señora.
Recogiendo este legado espiritual, un grupo de hermanos —Irene Hernández Domínguez, Francisco Javier Mateos Morales, Jesús Medina Delgado y José León Calzado— ha unido sus esfuerzos en la creación de este cartel para anunciar un acontecimiento único: la Santa Misa Solemne de Réquiem ante Nuestra Titular, que tendrá lugar en el Cementerio de Aznalcázar el próximo 23 de noviembre.
La obra, inspirada en los carteles fotográficos sevillanos de la década de 1940, reúne en su composición distintos acontecimientos, hitos históricos y detalles simbólicos de nuestra Hermandad vinculados a la Virgen de las Angustias, quien lo preside en su centro orlada por la letra de la Salve que le dedicó el poeta Manuel Garrido López. Así, se entrelazan como ecos de la memoria las procesiones de antaño, los rezos al Cristo del Buen Fin, el
manuscrito del Himno de la Virgen de 1987, las lágrimas derramadas, la fortaleza de Santiago Apóstol y la devoción de los hogares, testimoniada desde el retablo de los Bejarano Altamirano hasta las pinturas de los hermanos Mora Colchero.
En definitiva, este cartel pretende reflejar el espíritu angustiao que sitúa a la Virgen de las Angustias en el centro de nuestras vidas: permaneciendo siempre con nosotros, acompañándonos en el camino cotidiano y alumbrando nuestras almas hacia la Gloria. Un cartel hecho por hermanos y para hermanos, que recoge el eco de un pueblo que, desde hace casi cinco siglos, confía su eternidad a Nuestra Bendita Madre de las Angustias.
